Mirando las estrellas en un lago suizo
A orillas del lago de los Cuatro Cantones,
muy cerca de Lucerna, hay un promontorio
desde el que se puede ver un
magnífico paisaje alpino. En la parte alta
de la ladera que acaba en el lago, hay una
casa de tres pisos. Allí vivieron durante seis
años RichardWagner y su mujer Cosima.
Durante los veranos que pasé en Lucerna,
acababa muchas tardes en Tribschen,
leyendo en el parque dondeWagner compuso
Los maestros cantores. No había absolutamente
nadie que visitara la mansión
convertida en museo.
En el verano de 1871, Wagner recibió
a un ilustre huésped: Friedrich Nietzsche,
que acababa de ser nombrado catedrático
de Filología clásica en Basilea.
Ambos ya se conocían y habían intercambiado
correspondencia.
Nietzsche llegó a Tribschen con el manuscrito
de El origen de la tragedia, su
primer libro importante, en el que esboza
los grandes conceptos de su filosofía a
partir del análisis de la cultura griega.
La contraposición de lo apolíneo y lo dionisiaco,
su teoría de los valores, la muerte
de Dios y el nacimiento del superhombre
están dibujados en este chispeante libro,
escrito en una insuperable prosa que evoca
las mejores páginas de Goethe.
El filósofo alemán veía en el arte una
expresión superior del intelecto y, más
concretamente, creía que la música de
Wagner encarnaba los ideales de ese nuevo
hombre que se hallaba mucho más cerca
de los dioses paganos que del cristianismo
que repudiaba.
Nietzsche yWagner fueron los más importantes
creadores de su tiempo porque
el primero demolió la metafísica alemana
y el segundo creó una revolucionaria estética
musical que rompió los moldes del
Romanticismo.
Me imagino a los dos paseando por el
lago y contemplando el espectáculo formidable
de las estrellas brillando por encima
del monte Pilatus, cuya sombra cubre
al atardecer Tribschen.
Ese impresionante paisaje debió inspirar
al autor de la tetralogía, tan dado a ensalzar
las fuerzas telúricas de una naturaleza en
estado primigenio. Nietzsche también acostumbraba
a refugiarse en las alturas alpinas
de Sils-Maria para escribir sus libros.
Nietzsche era un individualista quemiraba
hacia el interior. Su escritura está hecha
de fragmentos y aforismos.Wagner quería
conquistar el mundo con una obra total.
Uno y otro eran profundamente diferentes,
pero la posterioridad les ha unido porque
ambos fueronmanipulados por la ideología
totalitaria del nazismo.
Puede queWagner se hubiera sentido
complacido al oír sus operas bajo la batura
de Furtwangler, pero creo que hubiera despreciado
a Hitler. En cuanto a Nietzsche,
nada más lejano a su espíritu que el nacionalsocialismo.
Era demasiado sutil como
para comulgar con la vulgaridad destructiva
de un Reich donde reinaban la superchería
y el esoterismo. Disfrutemos de
su música y sus escritos, que han triunfado
sobre los prejuicios.
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