¡CAMPEONES!!!!!!

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miércoles, 7 de abril de 2010

Alfonso Ussía

El patrón

Guillermo Luca de Tena no le tenía simpatía a LA RAZÓN. Pero en LA RAZÓN todos respetaban, admiraban y querían a Guillermo, con toda probabilidad, el último patrón familiar de la Prensa española. Guillermo soportó con heroicidad los peores tiempos de ABC. Él mismo fue de despacho en despacho de los banqueros del momento para conseguir el dinero que ABC necesitaba para seguir viviendo. Y padeció desplantes humillantes hasta que Alfonso Escámez, fundamentalmente, interpretara que el ABC era mucho más importante que otras garantías. Y ABC sobrevivió porque Guillermo, y una buena parte de su familia, resistieron ante lo que parecía una quiebra insalvable. Años más tarde, con Anson en la dirección y Guillermo en la presidencia de Prensa Española, el ABC enderezó el rumbo y volvió a ser el periódico de referencia liberal y conservador. Abierto a todas las opiniones, libre en sus críticas y leal en su esencia y sus raíces. España, la Corona, la libertad, el humanismo cristiano y la Constitución que aparentemente reconciliaba y unía a todos los españoles. La que hoy está en peligro.

Tuve con Guillermo una relación estrechísima y sincera. Guillermo era tronante y rígido, y también humano y flexible con quienes trabajaban en ABC. Los Luca de Tena siempre han sido vehementes tenaces y tenaces señores. Sus hijas, Catalina y Soledad, también son vehementes tenaces y tenaces señoras. Guillermo, que tanto probó la hiel de la preocupación, alcanzó al fin la tranquilidad que concede el deber cumplido. Y se marchó de ABC aunque su presencia era cumplida y diaria, ocupando el despacho con los muebles de don Torcuato, el fundador. Los mismos que acompañaron a su padre, Juan Ignacio, durante su extensa y formidable trayectoria en ABC.

Y Guillermo era también emotivo y sentimental. Lo intentaba disimular, pero casi nunca lo conseguía. Algún proyecto empresarial que no fructificó le llevó a compartir el ABC con un gran grupo periodístico, el «Grupo Correo» de Bilbao, dominador de la prensa de provincias y un tanto desconocedor de lo que ABC era y significaba en la sociedad española. No obstante, Guillermo siguió siendo el patrón para todos los que trabajaban en ABC, para todos los que trabajaron en ABC, y para todos los que dejamos de trabajar en ABC.

Su lealtad a la Corona, a Don Juan, el viejo Rey del exilio y al Rey animó a éste a concederle el título de marqués del Valle de Tena, con Grandeza de España. En ese aspecto, Guillermo siguió el camino recto y seguro que trazó su abuelo, continuó su padre, mantuvo su hermano Torcuato y él ensanchó. En la concesión de títulos, prerrogativa personal del Rey, el Rey siempre acierta. Y en este caso, plenamente.

Tuve, años atrás, cuando me fui de ABC para encontrar mi nueva casa en LA RAZÓN, alguna desavenencia con Guillermo, que él mismo se encargó de suprimir. Hoy, cuando me entero de su muerte, se me agolpan los buenos recuerdos y los grandes afectos. Se ha marchado el patrón, y le dedico estas palabras desde las páginas de un periódico al que no quería cuando en este periódico le queríamos todos. Buen descanso, Guillermo, viejo patrón.

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