¡CAMPEONES!!!!!!

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sábado, 1 de mayo de 2010

Alfonso Ussía

La gran sentencia

Hay frases que descoyuntan a quien las oye o lee. Descoyuntan, porque son saludadas con una inclinación de cabeza que lleva a ésta hasta el suelo. Sentencias plenas de talento que nos abren los ojos e invitan a la meditación. Manuel Chaves, «caballa» ceutí, ex presidente de la Junta de Andalucía y hoy vicepresidente del Gobierno, ha sido el autor del encadenamiento de palabras más inteligente de los últimos cincuenta años. A Manuel Chaves le descubrió mi compadre barroco Antonio Burgos una característica física de apreciable importancia. De frente, el entorno de su rostro coincide a la perfección con el dibujo del escudo del Barça. Me consta que no es el momento más oportuno para referirse al gran club español, recientemente apeado de la Liga de Campeones. Pero ninguna culpa tengo de ello. Ni de la eliminación del Barça, ni de la cabeza de Chaves, ni del escudo, ni de la coincidencia. Escribo abrazado a la buena voluntad y con el entusiasmo propio del ser humano sorprendido por un rasgo de talento ajeno. Chaves, dicha sea la verdad, es el vicepresidente de un Gobierno que no existe, y por ello, existe aún menos que el mismo Gobierno. Con las excepciones que confirman la regla, el vicepresidente de cualquier institución, o entidad pública o privada, acostumbra a ser el hermano tonto. En las sociedades anónimas o limitadas, los vicepresidentes no tienen ni despacho. Los vicepresidentes del Gobierno ingobernable, no gobernado y nada gobernador de Zapatero, van a su aire porque nadie, ni el propio Zapatero sabe qué cosa vicepresiden. De ahí la libertad que tienen para decir genialidades. La vicepresidenta De la Vega dijo, no hace mucho, que gracias a los socialistas las mujeres españolas de hoy son más cultivadas que las de ayer. Me sucede lo que a Sacha Guitry, que al oír hablar de una mujer cultivada me la figuro con rábanos, coles de Bruselas, zanahorias y plantas de tomate emergiendo de sus orejas. Pero lo de Chaves ha sido mejor. Formidable es el adjetivo adecuado.

«Si no se crea empleo en el último trimestre de 2010, será a lo largo de 2011». Descoyuntado me hallo, insisto. Se puede ser concluyente, pero no tanto. Es frase que aventura y tranquiliza. Y además, con el secreto de extender el porvenir al antojo del calendario. Porque si no se crea empleo en el último trimestre del 2010 y tampoco en el año 2011, Chaves podrá vaticinar que si no se produce la creación de puestos de trabajo en el último trimestre de 2011, el empleo se creará en 2012, y así sucesivamente hasta llegar al año 2016 con el treinta o cuarenta por ciento de parados, cifra de muy probable consecución mientras los sindicatos se tocan el bolo. Hoy, sábado 1 de mayo, los sindicatos salen a la calle a manifestarse contra los empresarios. Contra el Gobierno, eficaz creador de cinco millones de parados, ni una palabra, que hay que pagar las nóminas y los coches oficiales. Así, Cándido Méndez, podrá decir en la tribuna al final de la manifestación: «Nuestro vicepresidente Chaves ha dicho que si no hay creación de puestos de trabajo en 2010, la habrá en 2011, así que compañeros y compañeras, trabajadores y trabajadoras, enchufados y enchufadas, subvencionados y subvencionadas, podemos estar tranquilos. La culpa de los cinco millones de parados la tienen los empresarios, Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy, y contra ellos nos manifestamos, compañeros y compañeras, que os lo creéis todo y parecéis más tontos que mandados a hacer de encargo». Y dicho esto, Méndez se esconderá tras los grandes paneles de la tribuna de oradores para morirse de risa. La frase de Chaves forma parte, y con alta justificación, de la antología de sentencias ingeniosas de la política española. Eso no quita que la gente de la calle pueda considerar su sentencia como la propia de un descomunal caradura. La libertad de opinión y de expresión es así. Monumentales carotas.

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