¡CAMPEONES!!!!!!

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sábado, 10 de abril de 2010

Federico Jimenez Losantos

LAS CUATRO ESQUINAS

Se supone que Bárcenas no se ha ido. ¿O no?

En uno de sus escalofriantes y temerarios ataques de liderazgo, Mariano Rajoy le pidió a Arenas que le pidiese en su nombre a Luis Bárcenas que, por favor, se apartara una breve temporada del partido y dejase el cargo de tesorero del PP, que después del megasumario del 'caso Gürtel' -50.000 folios, derroche atroz de celulosa- no le venía muy bien en las próximas elecciones al partido de ambos, que, por infausta coincidencia, es el mismo. Tras darle algunas vueltas, el generoso Bárcenas, que de creer a la policía de Rubalcaba, respaldada incondicionalmente por el juez Pedreira, sólo se habría llevado por la cara y el cargo un millón trescientos mil euros, accedió al vehemente capricho del colérico gallego.

Así nos hemos enterado de que la tribu rajoyesca mintió cuando nos dijo que Bárcenas ya no era el tesorero del PP, porque lo ha seguido siendo.

Y en cuanto a dejar el PP un rato -empezando por el grupo 'popular' en el Senado- la ferocidad de Rajoy quedó nuevamente de manifiesto al decir: "supongo" y "no lo sé".

Ante salvajada de semejante calibre, es comprensible que Bárcenas se retire ocho o incluso 10 minutos.

Al banquillo por primera y no última vez

Acompañado por las plañideras gemebundas de la 'progrez' celtibérica y atlántica, Baltasar Garzón ha sido emplazado al banquillo por el primero de los tres gravísimos casos de prevaricación que se le imputan.

El auto del juez Luciano Varela no deja lugar a dudas sobre la decisión y la fundamentación de la Sala de lo Penal del Supremo, que, pese a la presión del Gobierno y de 'El País' ('El Blog de Janli' lo llaman en el injuriado tribunal) ha mantenido que Garzón se empeñó en juzgar lo que sabía perfectamente que no tenía competencia para juzgar.

Es más, que la Ley se lo prohibía y que esa prohibición fue argumentada por el propio Garzón al rechazar una querella contra Carrillo como máximo responsable vivo de la matanza de Paracuellos. Las reacciones de la izquierda han oscilado entre lo grotesco y lo siniestro. La del dirigente del PP vasco Iñaki Oyarzábal, entre lo siniestro y lo 'faisanesco'.

Y como síntesis del desprecio al Estado de Derecho y el racismo progre, el 'New York Times' va y defiende a Garzón. Un día de estos pedirá que juzguen a Lincoln por los crímenes cometidos en su guerra civil.

Bibiana y el cuento de hadas

Sólo hay algo peor que un político sectario y es esa forma de sectarismo que los pedagogos llaman analfabetismo funcional. Bibiana Aído, regente de un ministerio rabiosamente anticonstitucional, cuya única función es crear desigualdad en nombre de la igualdad, ha dado otro paso para figurar con letras de oro en la próxima edición del 'Libro Gordo de Petete' y del libro 'Guinness de los récords', junto a la paella para 100.000 lampantes y el bocadillo de 10 kilómetros. La tarea emprendida ahora por Bibiana es pavorosamente simple y, a la vez, pasmosamente compleja: cambiar el sexo de los personajes de los cuentos de hadas, empezando por Cenicienta, Blancanieves y Caperucita.

Dice la ministra 'flamenca' (por su empleo anterior y por lo mucho que canta) que los famosos relatos de Perrault y los hermanos Andersen convierten a la mujer en una cosa tonta, si no inerte, que espera a que el hombre la rescate. La madrastra de Blancanieves y la de Cenicienta, sin olvidar a las hermanastras, eran tíos de pelo en pecho y nosotros sin enterarnos. Gracias, Bibiana, por hacernos reir cuando tanto debemos llorar.

Cuando 20 años son muchos

José María Aznar ha reunido en Sevilla a la Ejecutiva del Partido Popular que en abril de 1990, con él ya al timón, refundó el gran partido de la Derecha dotándolo de un discurso claramente nacional en lo político y nítidamente liberal en lo económico. El aire familiar que el presidente del Gobierno en los años dorados del pleno empleo acostumbra a usar brilló de forma cegadora con la presencia de Ana Botella, ayer nada y hoy concejal de Gallardón, cuya política es una enmienda a la totalidad de aquel PP.

Veinte años no es nada, dice el tango, pero 20 años en política son demasiados, sobre todo si lo que entonces se erigió hoy se derrumba. En frase devastadora, Aznar dijo que el PP siempre "ha estado y debe estar contra la corrupción". No dijo "ha estado y está", porque no sería cierto y porque entonces no se notaría su disgusto por la deriva política de Rajoy.

El saldo de la celebración sevillana ha sido, por tanto, negativo. El PP de ayer brilla sobre el gris PP de hoy, pero el PP de hoy prueba que algo hizo mal el PP de ayer. La única contenta, ayer y hoy, es la señora de Aznar, báculo de Fraga.

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