¡CAMPEONES!!!!!!

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sábado, 24 de abril de 2010

Lucía Méndez

ASUNTOS INTERNOS

Small is Beautiful

E. F. Schumacher fue un economista de mucho prestigio que abandonó su Alemania natal por culpa del nazismo, se doctoró en Oxford y ejerció como profesor en la Columbia University de Nueva York. Jugó un papel clave en la recuperación de la economía británica después de la Segunda Guerra Mundial. Su libro Small is Beautiful (lo pequeño es hermoso) alcanzó un éxito mundial en su momento y ahora la crisis lo ha vuelto a poner de moda. Schumacher es una referencia para los que creen que la economía y el humanismo tienen que ir de la mano. Su Small is Beautiful se ha convertido en un grito de guerra contra los excesos, la codicia, los abusos y la sobreexplotación de los recursos naturales. Con el rigor científico que le hizo respetado en todo el mundo, Schumacher defendió una política económica en la que «la gente importe». Murió en 1977, pero su pensamiento sigue vigente.

«Preocuparnos sólo por la producción de bienes materiales y no por la gente es actuar motivados por la codicia, y en ese mundo todos perdemos». Y eso que Schumacher aún no sabía hasta qué extremos de degradación moral podían llegar los bancos de inversión y cuánta pobreza y desgracia iban a provocar en todo el mundo vendiendo basura a cambio de un sueldo de 5.500 euros a la hora. El jefe de la banda de Golmand Sachs, John Paulson, ganó casi tres mil millones de euros en 2008 a base de productos tóxicos que acabaron envenenando el sistema.

A diferencia del economista Schumacher, a quien se le entiende todo, los informes sobre el fraude de las subprime no hay quien los entienda. Paulson y sus compinches crearon un metalenguaje para robar de forma elegante y refinada. «Algunos en Wall Street se olvidaron de que detrás de cada dólar con el que comercian hay una familia que quiere comprar una casa y dar educación a sus hijos». Las palabras de Obama proponiendo una reforma financiera para impedir nuevas estafas enlazan con las del humanista Schumacher. Y todavía hay quien tiene la poca vergüenza de criticar al presidente norteamericano por meter en cintura a los estafadores de la globalización.

«Hay que resistir la tentación de que nuestros lujos se vuelvan necesidades», decía Schumacher. Ganar miles de millones -cifras que superan cualquier escala humana- se convirtió en una necesidad patológica para los ejecutivos. Mientras los mercados se hundían, algunos funcionarios de la SEC -encargados de la supervisión de los mercados- se dedicaban a mirar y descargar páginas porno en su jornada laboral. Aun sin manejar el lenguaje de los hedge funds, a la gente ya nos parecía que estábamos ante un asunto pornográfico, ante una película que nunca podría titularse Small is Beautiful.

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